La llegada del francés Antonio Belloc y el español Antonio Ruffo a La Paz (S. XIX)


Fotografía del puerto de La Paz a finales de 1800

Autor Sealtiel Enciso Pérez

Conforme el puerto de La Paz fue creciendo no sólo en amplitud de terreno construido sino en la cantidad de habitantes que se afincaban en él, a sus puertas llegaron hombres acaudalados, comerciantes ávidos de acrecentar su fortuna. Algunos de ellos procedían de lejanas tierras, como Francia y España, y otros de lugares del interior de lo que en aquel entonces era la naciente República Mexicana. En este caso mencionaremos la llegada de los Señor Antonio Belloc y Antonio Ruffo. 

En su libro "Apuntes históricos de la frontera de la Baja California" el abogado Manuel Clemente Rojo menciona que atraídos por las pingües ganancias obtenidas por el comerciante José Antonio Altamirano, el cual comerciaba con una gran cantidad de productos obtenidos en los ranchos circunvecinos al puerto, ellos también decidieron tentar a la fortuna y dirigieron las velas de sus barcos hacia estos destinos de la California.

El Primer Antonio Ruffo que llegó a La Paz en 1828.

El Señor Belloc era propietario de un buque de nombre "Carmen" y el señor Ruffo de una goleta de nombre "Dolores". Ambos iniciaron el comercio con artículos de la región, Belloc a partir de 1826 y Ruffo de 1828, en donde transportaban productos como queso, jabón, panocha, vaqueta y carnes que se producían en nuestra California y de regreso venían cargados con maquinaria, herramientas y demás mercancías necesarias para el trabajo no sólo en la ciudad sino en los ranchos y fundos mineros de los alrededores. El negocio era completamente "redondo", compraban transportaban productos comestibles los cuales adquirían a bajos precios y vendía con un buen margen de ganancia en la contracosta y de regreso aprovechaban los compartimientos de carga de sus grandes barcos para traer las mercancías de las cuales estábamos necesitados en estas tierras.

Posteriormente otros comerciantes navieros como don Gregorio Cruz, capitán de la balandra "San José" y Miguel Canseco (1827) también se iniciaron en el comercio de mercancías pero de forma temporal. Con el paso del tiempo los comerciantes Belloc y Ruffo se asentaron definitivamente en nuestro puerto en donde continuaron con el comercio y administrando otros negocios como fueron la pesca perlera, la ganadería, la minería y otros más.

Bibliografía:

Apuntes históricos de la frontera de la Baja California - Manuel Clemente Rojo



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