El Centralismo contra el Federalismo en La Paz de 1837


Retrato del Lic. Luis del Castillo Negrete

Autor: Sealtiel Enciso Pérez

Durante todo el siglo XIX la república mexicana se vio envuelta en una gran cantidad de movimientos que la convulsionaron y originaron cambios que en muchas de las ocasiones fueron en detrimento del progreso. Tal fue el caso en la Baja California de la pugna que se tenía en el interior del país por definir qué régimen era el que se elegiría para decidir el rumbo de la nación: el centralista o el federalista. Hasta el momento el segundo de ellos era el que había estado imperando pero en el año de 1837 las cosas cambiaron.

El 7 de mayo de 1837, al llegar al poder federal Anastasio Bustamante, promovió una serie de medidas que buscaron acrecentar la toma de decisiones en el centro del país (centralismo) por lo que de inmediato ordenó que en la Baja California se anularan las diputaciones así como la disolución de la diputación territorial. Se envía como jefe político al Lic. Luis del Castillo Negrete el cual se mantuvo al frente de los destinos de nuestro estado desde ese año hasta 1842. El mencionado Negrete nombra como encargado de la prefectura de La Paz al señor Fernando de La Toba. 

                            Litografía del padre Gabriel González del poblado de Todos Santos

Durante el tiempo que del Castillo Negrete estuvo al frente del territorio se sofocaron de forma rápida y violenta todos los intentos de levantamiento lo cual garantizó que los ricos comerciantes, latifundistas y prósperos negociantes acrecentaran sus fortunas al tener de su parte a las instancias encargadas de impartir la autoridad y la justicia. En ese entonces se tiene un censo de los personajes más prósperos de la ciudad: Juan Gómez Aguiar, Antonio Belloc, Manuel Galindo, Manuel Castellanos, José Soto, Gregorio Durazo, Ángel Lebrija, Luis Acosta, Antonio Ruffo, Julián Félix y Miguel Sataray.

Fue en el año de 1842 cuando del Castillo Negrete inicia una campaña para secularizar definitivamente y de una vez por todas las tierras misionales a efecto de venderlas a particulares y que empezaran a pagar impuesto predial y así beneficiar a las arcas del gobierno. Sin embargo no contó con la férrea defensa que interpuso el sacerdote de Todos Santos, el padre Gabriel González, el cual contando con el ascendiente de cientos de rancheros y contando con una gran suma de dinero, producto de los negocios que realizaba con los productos que obtenía de las tierras ex misionales, inició una campaña militar y de presión política que al final devino en el cese y sustitución del jefe político del Castillo.

Bibliografía:

El padre Gabriel González - Leonardo Reyes Silva

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