Imagen ilustrativa. La Paz, B.C. (año de 1932)
Autor Sealtiel Enciso Pérez
Algo que distinguió a los habitantes de la zona sur de la Baja California fue su deseo de alegrar su días a través de bailes y reuniones sociales. Desde sus inicios, en este puerto de La Paz, era común la realización de bailes y demás eventos de este tipo y el motivo era lo de menos. A continuación se transcribe una nota que salió en el periódico "La Baja California" de fecha 19 de Junio de 1874 y, donde se describe un baile en casa de una de las familias acomodadas la cual lleva por apellido Von Borstell.
"El domingo pasado tuvimos el gusto de asistir a una elegante soireé, que tuvo lugar en casa del Sr. Enrique Von Borstel. Nuestro estimado amigo Sr. D. Julio Butcher, uno de los extranjeros que goza de más simpatías en la población, había perdido una apuesta hecha con una linda señorita, y el baile era el resultado.
La reunión comenzó a las ocho y media, a esa hora el salón se hallaba profusamente iluminado, y la orquesta dirigida por el inteligente y hábil Profr. Sr. Galorza, comenzaba a hacer oír los primeros acordes.
Llegamos a las nueve: Varias parejas se entregaban con entusiasmo a los placeres de la fiesta, quisimos también tomar parte de aquel vértigo y pedimos la primera pieza a la reina del baile, simpática y encantadora Victoria Sain.
Victoria pertenece a un grupo de jóvenes hermosas, vestidas todas de igual manera, con trajes azules con ruedas blancas y elegantes peinados que realzaban los encantos de sus hechiceros semblantes, pero Victoria llevaba además, florecillas blancas entretejidas en el cabello y una rosa encarnada sobre el pecho, tal vez este adorno era un símbolo, blanca la frente y ardiente el corazón.
También vestían de azul María Von Borstel, Elena Savín, Herlinda Mendoza y blanco por Lupe Arriola, Luisa Palacios, Srita. Uzárraga, el encarnado por Teresa Navarro e Isabel Güereña de Espinoza.
Hubo tresillo para los papás, una batería de botellas capaz de asustar al adorador más entusiasta de Baco. También en la fiesta estuvo el amor bastante entretenido, y más de un suspiro escapó de algunos pollos amigos nuestros, lo que nos hizo comprender el estado de ánimo y las saetas que habían atravesado sus corazones. A la una de la mañana todo había terminado.
Bibliografía:
Crónicas de mi puerto La Paz 1830-1959 Rosa María Mendoza Salgado
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