Cómo fue el incipiente comercio entre los puertos de California y la contracosta a principios del siglo XIX


Imagen ilustrativa de barcos mercantes de finales del siglo XIX

Autor Sealtiel Enciso Pérez

Una vez que el régimen misional fue paulatinamente desapareciendo en la península y se impuso la libre explotación de la tierra a través de la agricultura, ganadería y minería por parte de los colonos e incluso de los mismos pobladores mestizos que ya habían nacido en estas tierras y que habían adquirido por derecho la capacidad de obtener un sitio de ganado y un pedazo de tierra para labrar, se inició el comercio de los productos que se obtenían no sólo entre las comunidades del territorio Californiano sino con las poblaciones de la contracosta.

En el Archivo General de la nación se tiene conocimiento que entre los años de 1814 y 1821 un bergantín de nombre San Luis Gonzaga y la balandra Cruz de Mayo habían traído y comercializado de San Blas a puertos de la Baja California productos como "ropa de todas clases, chocolate, azúcar, panocha, sombreros, cacao, cigarros, puros, azogue, bestias, madera, loza de Guadalajara, dulces, cobijas, libros de religión, barajas, hilaza de pita y otras clases e hilos, arroz, telas, mantas, papel, pañuelos, seda china y maíz" y de regreso había llevado para la venta algunos productos como "metales preciosos, sal, perlas y pieles de mamíferos marinos".



Se tiene registro de los nombres de algunos de los barcos que realizaban estos recorrido como son los bergantines llamados San Carlos –de matrícula oficial– y San Antonio, así como en las balandras San Pedro Telmo, La Veloz, Cruz de Mayo, Nuestra Señora del Pilar, Santa Ana y Nuestra Señora de Regla. Los puertos entre los que por lo general realizaban su comercio eran Loreto, La Paz, Ensenada de Muertos, San José del Cabo y Alta California. Las mercancías que se comercializaban era queso, jabón, sebo, carne seca, higos, manteca, harina, cueros de res, cantidades relativamente pequeñas de plata sudcaliforniana, sal y pieles finas del norte. Todos estos productos se concentraban en el puerto de San Blas y de ahí se enviaban a Guadalajara o Tepic. 

Bibliografía:

"Historia de Baja California" - Pablo L. Martínez, Mexicali, Baja California, Instituto de Investigaciones Históricas de la UABC, 2005

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