Autor: Leonardo Reyes Silva
En la zona más antigua de la ciudad, entre las calles Madero y Mijares, se localiza la calle Ignacio Zaragoza, que tiene una extensión de unos 200 metros, ya que empieza con el entronque con la Santos Degollado que corre de poniente a oriente, y termina frente al Palacio Municipal ubicado sobre la avenida16 de Septiembre.
El nombre de Ignacio Zaragoza aparece en una de las calles de La Paz desde fines del siglo pasado, aunque no es la misma de la actual. En efecto, en 1861, al levantarse el mapa de la ciudad para una nueva nomenclatura, la que llevaba ese nombre era la calle Segunda que viene siendo hoy la Francisco I. Madero, mientras que la Zaragoza que hoy aparece en los planos se llamaba Obispado. En 1910, con motivo de la celebración del primer aniversario de la iniciación de la Independencia de México, el ayuntamiento tomó una fotografía de la calle Obispado y efectivamente es la actual Zaragoza. En 1924, el historiador Aurelio de Vivanco, en su visita que hizo a la ciudad de La Paz, hace referencia a la calle del Obispado en un anuncio comercial de la empresa “La Paceña de Man, On Sing”, ubicada en ese lugar.
En un plano de la ciudad de 1949 —era gobernador del Territorio el general Agustín Olachea Avilés— ya aparece el nombre de Zaragoza en lugar de Obispado, aunque no se tienen datos sobre el año en que se hizo el cambio. Como sea que haya sido, es satisfactorio saber que el nombre de este héroe nacional permanece en el recuerdo de los habitantes de La Paz. El nombre de Obispado se le puso a la calle, porque supuestamente en un lugar de ella se construyó la primera misión jesuita en el año de 1720, por los padres Jaime Bravo y Juan de Ugarte. En lo que hoy es la Biblioteca de Los Misioneros, propiedad del señor Ricardo Hernández Montes, se encuentra colocada una placa que tiene la siguiente leyenda: “3 de noviembre de 1720. Desembarcaron en la bahía los misioneros jesuitas Jaime Bravo y Juan de Ugarte, fundadores de la Misión de Nuestra Señora del Pilar de La Paz, cuya construcción corresponde aproximadamente a este lugar. La Paz, B. C. 3 de noviembre de 1970. CCV Aniversario”, aunque la tradición oral repite que la razón de ello es porque en la casa de esa calle habitaban los dignatarios de la iglesia, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, entre ellos del Excmo. Sr. Juan Francisco Escalante y Moreno, primer Obispo de La Paz; Fray Ramón Moreno y Castañeda, Obispo y Vicario Apostólico de Baja California, quien llego al Territorio en el año de1875. Por cierto al señor Escalante junto con el Padre Mariano Carlón, le correspondió iniciar la construcción de la actual catedral de La Paz, el día 6 de octubre de 1861. Al morir el Obispo fue sepultado un lado del altar de la catedral.
Hace 50 años existían en la calle Zaragoza varios comercios como La Ciudad de Viena, propiedad de Salomón Tuchman y La Palma, propiedad de Isidoro Scholnick. Este último todavía permanece atendido por los hijos de la familia. Frente a lo que hoy es la Tienda Dax, antes llamada Beauty Supply, estaban las ruinas del centro comercial llamado La Torre Eiffel, propiedad del señor Miguel González e hijos, cuya construcción data de 1892. En esa negociación trabajo como Tenedor de Libros Don Filemón C. Pineda, auxiliado por Don Fernando Chacón. Por esa calle estaba también el comercio “La Pacena” de Man, On Sing, que tenía ventas por mayor y menor. En la actualidad los lados de la calle están ocupados por diversos comercios de ropa, zapatos y artículos diversos. En la parte alta de la calle se encuentra, como ya dijimos, la biblioteca de los Misioneros y algunas casas particulares.
Precisamente en el local de la biblioteca estuvo durante muchos años la Dirección Federal de Educación, dependencia en que prestaron sus servicios como administradoras doña Julieta Castro Heras y doña Consuelo Montes López. En el edificio siguiente, rumbo a la calle Degollado, está un edificio que era propiedad de don Roberto Ruffo. Ahí, la señora Celsa Pereda instaló un hotel llamado Quinta Dorita que tuvo como inquilino en los años cincuenta, al malogrado escritor Fernando Jordán, autor del libro El otro México. Después, el edificio fue adquirido por El Tte. Cornl. Lucino M. Rebolledo, quien fue gobernador interno de la entidad en los años de 1957 a 1959. Rebolledo tuvo allí el expendio de billetes de la Lotería Nacional, en su calidad de agente de esa institución benéfica. En la esquina con la calle Agustín Arriola funcionó hace años una biblioteca bilingüe que estaba a cargo del señor Carlos Carmona, y posteriormente el local se acondicionó para la tienda Maxim que vendía productos de importación como perfumería, porcelanas y prendas de vestir. Ese mismo local fue ocupado después como centro nocturno llamado “Éxtasis” que tuvo mal fin porque se incendió.
Desde entonces el edificio se encuentra abandonado. También a un lado de la biblioteca Misioneros funcionaba la Academia de Inglés de Anita Walker, por la que pasaron varias generaciones de estudiantes. Si las calles simbolizaran la importancia de los personajes que llevan su nombre, la actual calle Zaragoza no corresponde a tan distinguido héroe nacional. Él tiene derecho a ostentar su nombre en una calzada o en una de las avenidas principales de la ciudad, donde incluso se coloque un busto o una estatua del defensor de la soberanía de México. Porque el general Ignacio Zaragoza, con su triunfante las tropas invasoras francesas, el 5 de mayo de1862 en la ciudad de Puebla, demostró al mundo que un pueblo amante de la libertad es capaz de las mejores hazañas para defenderla. Y con la derrota del ejército francés considerado como uno de los mejores del mundo, los mexicanos dieron un ejemplo de valentía y pundonor que se resume en el comunicado enviado por Zaragoza al gobierno de la Republica: “Las armas nacionales se han cubierto de gloria y puedo afirmar con orgullo, que ni un solo momento volvió la espalda al enemigo el ejército mexicano, en la larga lucha que sostuvo...” De aquel lugar y de aquél día data una nueva época en la Historia de México.

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