Autor: Leonardo Reyes Silva
Las calles son el alma de las ciudades, porque por ellas transitan inquietudes, alegrías, tristezas, risas infantiles y amores de adolescentes. Las calles siempre llevan a un lado: a encontrarse con otras y en ocasiones, terminan abruptamente frente a una barda o edificio y, si bien les va, reiniciar su ruta cientos de metros más adelante.
En nuestra ciudad de La Paz existen algunas de estas últimas calles, que por culpa de una mala urbanización quedaron truncas y solo alcanzaron a recorrer unas cuantas manzanas. Este es el caso de la calle 21 de Agosto ubicada en la parte antigua de la ciudad, y cuyo origen data de finales del siglo pasado. En efecto, cuando en 1861 las autoridades municipales hicieron un levantamiento topográfico y se elaboró el plano correspondiente, las calles que ya existían recibieron los nombres de Obispado, Central, Comercio, Progreso, Puerto, Mijares, Delicias, Medellín, entre otros.
En 1946, con motivo de la promulgación de la Ley Federal de Alfabetización por el entonces Presidente de la República, general Manuel Ávila Camacho, la calle Progreso fue bautizada con el nombre de 21 de Agosto de 1944, fecha en que se expidió el Decreto correspondiente. La placa que se colocó para recordar el hecho histórico fue develada por el señor Gilberto Arriola, Delegadode Gobierno de La Paz. En esa época el gobernador del Territorio Sur de la Baja California era el general Agustín Olachea Avilés quien tenía sus oficinas en el antiguo Palacio de Gobierno, frente al Jardín Velasco.
La calle 21 de Agosto es muy corta y por eso algunos la llaman callejón. Recorre apenas unos cien metros y se inicia por el sur en la calle Agustín Arriola, antes llamada Puerto, y por el norte colinda con la 16 de Septiembre, conocida desde el siglo pasado como calle Central. Su ubicación es sencilla si se sabe que en ella se encuentra una de las entradas principales de la tienda Dorian’s y también la Plaza Oriental que alberga varios locales comerciales. Además se distingue porque es una de las dos que no permite el tránsito de vehículos. La otra es una calle de escasos cincuenta metros de largo, entre las calles Esquerro y el paseo Álvaro Obregón mejor conocido como El Malecón. A sus lados se encuentran los hoteles Perla y Plaza Real. Hoy se conoce como Callejón La Paz y en él se realizan eventos culturales y venta de artesanías.
Por el año de 1965, cuando se inició el auge del comercio de importación de productos suntuarios, aprovechando las facilidades de la zona libre y el establecimiento de las comunicaciones marítimas a través de los transbordadores, el centro de la ciudad comenzó a transformarse derrumbando edificios antiguos y remodelando otros. Los dueños o inquilinos de esa zona vendieron o arrendaron sus casas a inversionistas, quienes construyeron locales propios para negocios y comercios. La calle 21 de Agosto no fue la excepción. Después de los años transcurridos pocos recuerdan las construcciones originales y mucho menos las personas que durante muchos años las habitaron. Gracias a la información proporcionada por la estimada dama, Consuelo Montes López, cuya familia radicó durante casi seis décadas en esa calle, podemos reseñar parte de su historia.
Por el lado izquierdo viniendo de la 16 de Septiembre, se encontraba el negocio de don Felipe R. Cota, dedicado a la venta de billetes de lotería; la imprenta que editaba el periódico Baja California, propiedad de Eduardo Garay Briggs, quien posteriormente lo traspaso a Jorge S. Carrillo; el taller de máquinas de escribir Servicio Olivetti de Gerardo Pineda; una casa de huéspedes atendida por doña Pacita; la peluquería de Miguel Avilés; un escritorio público atendido por Pablo Aguilar, más conocido como Gaona; el taller de relojería de los señores Luis Orea y Enrique Carrillo. Tenían un ayudante llamado Germán Corona conocido como el Pan de Vapor, porque su padre horneaba y vendía en las calles el sabroso alimento voceándolo con ese estribillo. Enseguida se encontraba la carpintería de Luis Garciglia quien compartía su oficio con el de maestro de talleres de la escuela secundaria Morelos; más adelante existía otra casa de huéspedes con restaurant, atendida por la señora Guadalupe Pozo Domínguez.
Por el lado contrario, viniendo de la calle Agustín Arriola, donde hoy se encuentra el Banco Nacional de México, el terreno era propiedad de la familia Ruffo; la casa siguiente que se encontraba en mal estado pertenecía a los herederos de Alfonso González Canseco, quienes la vendieron y ahí se construyó el edificio que albergó la mueblería Hnos. Vázquez. Actualmente está deshabitado, pero en el sótano funciona un billar con otros juegos de mesa. En lo que hoy es la tienda Dorian´s había una casa muy amplia ocupada por el señor Julio Gómez, quien utilizaba la mitad de ella como bodega en la que guardaba costales con damiana. Se dice que fue el primero en industrializar esta planta silvestre, incluso cuando cambió su residencia a la ciudad de Guadalajara continuó con el negocio de producir licor de damiana. La casa en cuestión se vendió a Estanislao Cota, más conocido como El Tanayo quien la dividió en varios locales de renta. En ellos estuvieron las oficinas de la Cámara de Comercio atendida primero por Luis Romero Geraldo y después por Adalberto Rico Castell. En el siguiente local estuvo por muchos años la Oficina de Pesca; más adelante vivieron el meteorologista Rodolfo Ortiz y el ingeniero Daniel Mario Islas Sánchez, padre del también ingeniero Hugo Islas Carpizo. Antes de ellos habitó el local el doctor Mora y su familia de origen español.
Una de las más antiguas familias que vivían en la calle 21 de Agosto fue la del señor Rafael Montes Carmona que radicó en ella por un tiempo de 46 años, de 1944 a 1990. El señor Montes fungió como Juez del Registro Civil por casi veinte años y como tal le tocó unir en matrimonio a muchas distinguidas señoritas y señores de nuestra capital. Mencionamos algunos de ellos: Josefina González Verdugo y Humberto Suárez Aguirre, María Teresa Ruffo y William Callahan, Alicia Rodríguez Cota y Carlos Verdugo, Laura Cornejo Estrada y Octavio Reséndiz, Gloria Peña Hage y
Clare L. Bishop.
La construcción siguiente pertenecía a la familia Sosa y Silva y estaba dividida en varios departamentos. Ahí vivieron entre otros las familias Avilés Hirales, Tena Alanis y García Rodríguez. Mención especial debe darse a la esquina que colinda con la calle 16 de Septiembre, pues en ese terreno hubo una casa de adobe, cuyas paredes tenían un grosor de medio metro, con techo de vigas de palmera, sostenidas con mezcla que incluía riscos de mar. Era una verdadera reliquia que nunca debió ser demolida, ya que era parte importante de la historia de la ciudad. En el presente la calle 21de agosto, antaño Progreso, es una calle exclusivamente comercial. Ahí se localizan tiendas como Dorian´s, Regalos El Arco, Importaciones Taiwan, La tienda del Bebe, Sport Word, Karen, Moda Juvenil y Regalos Taipei. De sus antiguos moradores solo queda el recuerdo de todos aquellos que compartieron la amistad de buenos vecinos y supieron, con su estancia en esa calle, mantener vivas las tradiciones de una ciudad que hoy, en la antesala de un nuevo siglo, busca su desarrollo a toda costa.

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