El Teatro Benito Juárez




Autor: Leonardo Reyes Silva

Uno de los monumentos históricos que se encuentra en la parte antigua de la ciudad es el Teatro Benito Juárez, localizado en la calle Belisario Domínguez, conocida anteriormente como calle Libertad o Primera. Construido a principios del siglo pasado, el teatro ha formado parte importante en el desarrollo cultural de la población y ha sido el escenario de eventos políticos, cívicos y sociales efectuados en el periodo de 1910 a 1960.

En las últimas décadas del siglo XIX la sociedad paceña tenía un gran interés por la cultura y las artes. Además de la presentación de artistas locales, contrataban grupos de teatro, danza y canto del interior de la república, quienes llegaban por vía marítima procedentes del puerto de Mazatlán. Dos de esos conjuntos artísticos fueron la Compañía de Ópera Italiana que llegó a La Paz en el año de 1883 en la que formaba parte del elenco la cantante Ángela Peralta, y ya en 1907, la Compañía de Ópera de los Hermanos Freggoli.

Como en esa época no se contaba con un local adecuado para las funciones, estas tenían lugar en los corredores del Palacio de Gobierno, en el patio interior de la casa comercial La Torre Eiffel, propiedad de Miguel González e hijos y, en ocasiones, en el Jardín Velasco. Fue por eso que en 1888, el Jefe Político José María Rangel decidió construir un teatro “atendiendo las exigencias de
cultura de la población”. Esas fueron sus intenciones, pero por diversas causas la construcción se inició en el mes de marzo de 1906, cuando el coronel Agustín Sanginés colocó la primera piedra del añorado centro cultural acompañado de algunos socios del Club Benito Juárez, entre ellos Gastón Vives, Alfonso M. Maldonado, Guillermo Silver, Adrián Valadez, Filemón C. Piñeda y Antonio Ruffo.

Es importante destacar que la obra se construyó con la colaboración de toda la población paceña y que fue el Club Benito Juárez integrado por las personas más representativas de la ciudad, el que realizó múltiples actividades para la recaudación de fondos. En ese año se iniciaron los primeros donativos para la construcción de la obra. En el archivo histórico “Pablo L. Martínez” existe un documento con la relación de personas que aportaron dinero para esta causa. También la carta del señor Jerónimo C. Romero ofreciendo “un millar de piedras brutas para los cimientos de tan importante obra...” Otra fuente de ingresos fue la renta anticipada de plateas mediante contrato con los futuros usuarios. Antonio Domínguez, Miguel L. Cornejo, Miguel González, Guillermo Silver, fueron algunos que reservaron esas plateas. Gracias a esa participación y el interés demostrado por el señor Gastón J. Vives, Presidente del Ayuntamiento de La Paz y la Junta Patriótica del mismo, fue posible su inauguración en el mes de septiembre de 1910, con motivo de los festejos del centenario de la independencia nacional.

A propósito, en 1952, don Jorge S. Carrillo publicó un artículo en el periódico Baja California en el que recuerda las fiestas patrias de ese año. Entre otras cosas dice refiriéndose al teatro Juárez: “Con ningunos fondos se contaban cuando fue colocada la primera piedra y, sin embargo, el persistente interés por la construcción de esa obra ha venido procurándose los recursos necesarios, y el edificio se ha levantado y aunque no terminado todavía, quedó inaugurado celebrándose en él nuestras fiestas patrias...” El señor Carrillo recuerda que en el acto inaugural
se presentaron los juegos florales convocados por el Comité de las Fiestas del Centenario y que fue la señorita Beatriz Mc. Hatton la reina que presidió la ceremonia, quien hizo entrega de la flor natural al poeta David Gutiérrez Vázquez. El mantenedor de los juegos florales fue don Julio Mitchell, reconocido como hombre de amplia cultura y elocuente orador. Después de 1910 y debido a los acontecimientos revolucionarios que tuvieron lugar en todo el país, las actividades artísticas del teatro Juárez quedaron suspendidas, aunque de seguro se utilizó para actos políticos o cívicos, tal como lo demuestra una fotografía tomada en 1921. No fue sino hasta 1931, con motivo de la creación de las Olimpiadas Territoriales, cuando el teatro volvió a ser el centro cultural de la ciudad, ya que en él se efectuaron los concursos de canto, danza, declamación y teatro de los niños y jóvenes que representaban a las siete delegaciones de gobierno de la entidad.

En 1938, durante el gobierno del general Rafael M. Pedrajo, se hizo una remodelación del teatro dotándolo de butacas en la parte inferior y en la planta alta se colocaron gradas, servicios sanitarios y un cubículo para los aparatos de proyecciones. Fue en esos años cuando el local comenzó a utilizarse como sala de cine de manera  regular. Personas de esa época recuerdan que la primera película sonora que se exhibió fue “Allá en el rancho grande”, con los artistas Tito Guízar, Esther Fernández, René Cardona y Ema Roldán. Así, combinando eventos artísticos con actos políticos y la presentación de películas como “Santa”, “Vámonos con Pancho Villa”, “El compadre Mendoza”, “La mujer del puerto”, “Ahí está el detalle”, “Enamorada”, etc., el teatro-cine Juárez, como fue conocido, era el centro de recreación de la población de La Paz hasta la década de los setenta. Problemas originados por la compañía que tenía el contrato de arrendamiento y también por la construcción de dos cines más llamados Constitución y Cinema La
Paz obligaron al cierre de este recinto cultural.

En 1972 el gobierno del entonces territorio concesionó el local del teatro a la empresa Alarcón,  dueña de una cadena de salas cinematográficas, pero por incosteabilidad del mismo se suspendieron las funciones en 1984. Doce años estuvo el teatro cerrado, con los naturales deterioros que ese tiempo le ocasionó. Las autoridades estatales no pudieron resolver el problema
de la concesión y no fue sino hasta el año de 1996, cuando el entonces gobernador Lic. Guillermo Mercado Romero hizo entrega formal del inmueble al Ayuntamiento de La Paz, presidido por el Lic. Leonel Cota Montaño. Las autoridades municipales desde años antes tenían proyectado acondicionar el local del teatro para oficinas, incluso para instalar ahí la Dirección de Cultura del Ayuntamiento. Sin embargo, la demanda de la población era en el sentido de que se rehabilitara y volviera a utilizarse para lo que originalmente fue diseñado: un teatro popular. Gracias a la iniciativa de personas corno la maestra Rosa María Mendoza de Uribe, Rubén Antonio Jaime Salgado y la maestra Consuelo Amador de Rivera, entre otros, quienes desde tiempo atrás habían venido pugnando por la reconstrucción del teatro, fue posible que el Ayuntamiento hiciera entrega del inmueble al Patronato de la Cultura de Baja California Sur, A. C., para que se avocara a su rehabilitación. El Patronato, constituido en el mes de mayo de 1996, quedó integrado por las siguientes personas: Presidenta, Rosa María Mendoza de Uribe; Secretario, Rubén Antonio Jaime Salgado; Tesorera, Guadalupe Graff de Zamudio. Como coordinadores quedaron Teresita Aréchiga de Tuchman en Relaciones Públicas; Graciela Gómez de Onche, en Pintura; Norberto Flores Mendoza, en Música Popular; Consuelo Amador de Rivera, en Música Clásica; Jesús Flores Acosta, en Arquitectura; Alfonso Álvarez Bañuelos, en Teatro; Marco Antonio Ojeda García, en Danza; Gabriel Rodríguez Cortés, en Difusión; César Pineda Chacón, en Historia y Literatura; Elsa de la Paz Esquivel, en Cultura Popular. Para Eventos Especiales se incluyeron a Picky S. De Unzón, José Santana Pineda y Heriberto Parra Hake.

A partir de 1996, el Patronato ha realizado múltiples gestiones a fin de recaudar fondos para la rehabilitación del inmueble, en especial la construcción del foro, la tramoya y la restauración del frente del edificio devolviéndole su fachada original. Las condiciones en que el Patronato recibió el teatro eran lamentables. La fachada alterada, el sistema eléctrico obsoleto, la sillería en su mayoría inservible, los baños deplorables, la fosa de músicos convertida en bo dega, el foro y la tramoya totalmente destruidos, el arco del proscenio desaparecido, los camerinos y entrada de artistas a punto de derrumbarse. Las obras se iniciaron con la construcción del foro, la tramoya, la fosa y los baños con una inversión de dos millones 600 mil pesos invertidos por el IX Ayuntamiento. Después, con el apoyo de SEDESOL se inició la remodelación de la fachada con un costo de dos millones 700 mil pesos. En el presente año del 2000, nuevamente SEDESOL destinará 140 mil pesos para el arreglo del vestíbulo y por su parte el gobierno del Estado aportará 225 mil pesos para terminar el arreglo del frente del teatro.

El patronato que preside la maestra Rosita Mendoza de Uribe se ha propuesto terminar el proyecto del teatro Juárez en un plazo de diez años, que pueden ser menos si la sociedad paceña
colabora con entusiasmo para ese noble propósito. La tarea no es sencilla puesto que se pretende devolverle su fachada original, habilitar el foro con los adelantos más modernos, la instalación de la cabina de audio e iluminación, el acondicionamiento de la galería, la reinstalación de la fosa y los palcos que antes tenía y adecuar una sala para exposiciones y conferencias. Y todo ello respetando su arquitectura original tanto en la parte exterior como interior. Falta mucho por hacer, entre ello restaurar el piso de la sala, equipar el foro y adquirir las 600 butacas para la planta baja pero como bien dice la Presidenta del Patronato, con la ayuda institucional y de todos los que aman la tradición sudcaliforniana y los que vivieron los años de esplendor del Teatro  Juárez, será posible que este monumento histórico y patrimonio de Baja California Sur vuelva a vivir, para solaz y esparcimiento de la población paceña.

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